Asunción, Agencia IP.- Detrás de cada queso, fruta, hortaliza, frasco de miel o planta ornamental que llega a la mesa de los consumidores existe una historia de esfuerzo, organización y superación. Así lo destacan los casos de éxito impulsados a través de las Ferias de la Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), una estrategia que ha permitido a productores de distintos puntos del país acceder a mercados más amplios, mejorar sus ingresos y fortalecer sus comunidades.
La información fue recopilada por la cartera de agricultura y ganadería a través de fichas técnicas con análisis de casos de organizaciones, cooperativas y asociaciones de productores de distintos departamentos del país, lo que permitió documentar los resultados obtenidos mediante las Ferias de la Agricultura Familiar y otras estrategias de fortalecimiento productivo.
Desde Caaguazú hasta Ñeembucú, pasando por Cordillera, Central, San Pedro, Guairá y Paraguarí, organizaciones campesinas, cooperativas y asociaciones de productores han encontrado en las ferias una plataforma para comercializar directamente sus productos, eliminando intermediarios y generando mayores beneficios económicos para las familias rurales.
Uno de los ejemplos destacados es el de la Asociación de Mujeres Feriantes de Vaquería, en Caaguazú. La organización pasó de vender sus productos apenas dos o tres veces al año a realizar cuatro jornadas semanales de comercialización en su distrito y participar regularmente en las ferias de Asunción. Gracias a ello, las familias lograron ingresos más estables para cubrir gastos educativos y médicos, e invertir en tecnología para sus fincas.
En Cordillera, la Cooperativa Caraguatay Poty Ltda. protagonizó una expansión notable. Lo que comenzó con 54 productores y un único invernadero artesanal se transformó en una organización con 302 asociados y 30 invernaderos tecnificados, dedicada a la producción de hortalizas premium como tomates cherry, frutillas, berenjenas y pepinos, que actualmente abastecen tanto a ferias como a supermercados.
El protagonismo femenino también se refleja en la Asociación Pyapy Mbarete, de Capiatá, que está integrada en un 85 % por mujeres. Con el apoyo técnico del MAG, sus integrantes fortalecieron la producción de aves de corral, cerdos y harina de maíz, consolidando un modelo de diversificación productiva que dinamiza la economía local y genera arraigo comunitario.
La apicultura también aparece como un sector beneficiado por las ferias. El Comité de Apicultores Ka’aguy Poty, de Itacurubí de la Cordillera, logró aumentar su producción de miel artesanal, obtener registros sanitarios y establecer alianzas comerciales con cadenas nacionales, mientras que la Asociación de Apicultores de Ñeembucú fortaleció su marca colectiva «El Carrizal» y amplió su presencia en los mercados regionales.
En el ámbito de la producción orgánica, la Asociación de Productores Orgánicos (APRO), con sede en Itauguá, consolidó un modelo agroindustrial que involucra a 103 asociados y genera más de 500 empleos indirectos. Gracias al fortalecimiento de su planta de procesamiento y a la obtención de certificaciones, sus productos hoy llegan a supermercados y a puntos de venta propios en el departamento Central.

Otro caso emblemático es el de la Cooperativa Multiactiva Ko’eju Ltda., de Santa Rosa del Aguaray, que actualmente beneficia a 480 productores de la cuenca lechera. La mejora de la infraestructura de acopio y logística permitió garantizar la producción durante todo el año y ampliar los mercados de sus productos lácteos.
Las experiencias exitosas también incluyen a la Asociación Agroecológica Oñoirũ, dedicada a la producción de yerba mate orgánica con proyección internacional; la Cooperativa Capiibary Ltda., especializada en harina de maíz; la Asociación Reino de Orquídeas, de Caacupé, que convirtió la floricultura en una alternativa rentable gracias a la cooperación técnica y tecnológica; y la Cooperativa Agroindustrial Colmena-Asuncena (CAICA), que fortaleció su capacidad de producción y comercialización de frutas y hortalizas.
Desde el MAG destacan que las Ferias de la Agricultura Familiar se han consolidado como una herramienta eficaz para impulsar la comercialización directa, fortalecer la asociatividad y generar oportunidades para miles de productores rurales.
Además de incrementar los ingresos familiares, estas iniciativas contribuyen a la formalización de los emprendimientos, promueven la incorporación de nuevas tecnologías y favorecen el relevo generacional en el campo, permitiendo que más jóvenes encuentren oportunidades de desarrollo sin abandonar sus comunidades.
Las experiencias recopiladas demuestran que la combinación de asistencia técnica, infraestructura, acceso a mercados y organización comunitaria puede convertirse en un motor de desarrollo sostenible para la agricultura familiar paraguaya, fortaleciendo la seguridad alimentaria y dinamizando las economías locales en todo el país.
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