El país participará en un sistema regional de investigación que comparará variedades de soja en distintos ambientes productivos de América Latina.
La iniciativa busca reducir la brecha entre el rendimiento potencial y el logrado en el campo mediante ensayos coordinados, modelos predictivos y recomendaciones técnicas para productores.
Paraguay se sumará a una red regional de investigación destinada a generar información comparativa sobre variedades de soja en distintos ambientes productivos de América Latina. El objetivo es mejorar la toma de decisiones agronómicas y elevar la productividad del cultivo mediante datos científicos y análisis regionales, según un informe difundido por la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
La iniciativa forma parte de la creación de la Red Regional de Evaluación de Cultivares de Soja (Rrecso-Américas), un proyecto que reunirá a Paraguay junto con Argentina, Uruguay, Colombia y Perú para analizar el comportamiento de diferentes variedades del cultivo en múltiples condiciones productivas.
De acuerdo con el reporte divulgado por la Unión de Gremios de la Producción (UGP), el proyecto representa una evolución de la histórica Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (Recso) de Argentina, que durante más de cuatro décadas generó información técnica clave para el sector agrícola.
La coordinación del programa estará a cargo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y tendrá una duración inicial de tres años. Durante ese período se implementarán protocolos unificados de investigación, lo que permitirá que los ensayos realizados en cada país sean comparables bajo los mismos criterios técnicos.
El proyecto contará además con el apoyo académico de la Universidad de Florida, institución que participará en el análisis de los datos generados y en el desarrollo de modelos predictivos orientados a optimizar la elección de variedades y las prácticas agronómicas.
Uno de los principales enfoques del programa será estudiar la brecha entre el rendimiento potencial del cultivo y el que finalmente se obtiene en el campo, un fenómeno que suele estar condicionado por factores como la disponibilidad de agua, el ambiente productivo y el manejo agronómico.
En la práctica, la red implementará ensayos comparativos de rendimiento en todos los países participantes, además de utilizar herramientas de simulación para analizar la interacción entre genética y ambiente. Con estos resultados se elaborarán recomendaciones específicas por zona, lo que permitirá a los productores seleccionar mejor las variedades y ajustar sus estrategias de manejo.
Según el informe citado por la Unión de Gremios de la Producción (UGP), la información generada estará disponible para productores, empresas semilleras, asesores técnicos e investigadores, quienes podrán acceder a datos más robustos y regionales para orientar decisiones productivas en el cultivo de soja.
El financiamiento del proyecto provendrá de Fontagro, bajo la administración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con aportes adicionales de las instituciones participantes. La iniciativa apunta a fortalecer la cooperación científica en la región y a mejorar la competitividad de uno de los cultivos más relevantes para las economías agrícolas de América Latina.