Paraguay ante el desafío nuclear y el plan que podría transformar la matriz energética nacional

Paraguay evalúa incorporar reactores nucleares modulares para asegurar su futuro energético y atraer inversiones de alto valor.

El ministro Jorge Molina explica la hoja de ruta, el potencial del uranio nacional y el impacto económico de esta apuesta estratégica.

En la foto: Jorge Andrés Molina Insfrán, ministro de la Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear (ARRN).

El debate sobre el futuro energético de Paraguay ingresó en una nueva etapa. A medida que el consumo eléctrico crece aceleradamente, impulsado por industrias electrointensivas, centros de datos, criptominería e inversiones que requieren alta disponibilidad energética, el país se ve obligado a pensar más allá de Itaipú. En este contexto, los reactores nucleares modulares pequeños (SMR) emergen como una alternativa estratégica.

El ministro Jorge Molina, titular de la Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear (ARRN) y físico con más de dos décadas de experiencia internacional, lidera el equipo que elaboró el primer plan de factibilidad nuclear del Paraguay, cuyo borrador ya está en manos del Poder Ejecutivo.

En conversación con Revista PLUS, el doctor Molina expone el potencial energético y económico de los SMR, el rol del uranio paraguayo en el mercado global, las necesidades en formación técnica y la hoja de ruta que podría colocar al país en el club de naciones con infraestructura nuclear moderna y segura.

Del Fermilab a la ARRN: el perfil técnico detrás del proyecto

El alto funcionario inició su carrera académica en Paraguay, donde obtuvo su licenciatura en Física. Luego se trasladó al Centro Brasileiro de Pesquisas Físicas, uno de los institutos científicos más prestigiosos de la región, donde culminó su doctorado, además de una estancia en Fermilab, el laboratorio de aceleradores de partículas de Estados Unidos.

Posteriormente realizó dos posdoctorados: uno en Brasil y otro en Ciemat (España), institución clave en el proyecto que condujo al descubrimiento del bosón de Higgs.

A su regreso al país, trabajó como profesor e investigador en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (Fiuna), donde desarrolló sistemas de detección de radiación aplicables tanto a astropartículas como a medicina nuclear.

Hoy, al frente de la ARRN, pone su experiencia al servicio de un desafío de escala nacional.

La prioridad: posicionar la energía nuclear como opción estratégica

Al asumir en la ARRN, el doctor Molina identificó la necesidad de visibilizar el verdadero alcance de la institución, históricamente limitada a tareas radiológicas. Su gestión impulsó la discusión sobre energía nuclear en Paraguay, especialmente tras el interés expresado por el presidente de la República en explorar las nuevas tecnologías de reactores modulares pequeños (SMR).

“El mundo está viviendo un renacimiento nuclear. Europa ya considera la energía nuclear como energía verde desde la COP28. Para un país que depende casi por completo de Itaipú, es vital anticiparse”, afirma Molina.

La demanda energética paraguaya crece a tal ritmo que, según el ministro, el país ya comienza a rechazar inversiones por falta de oferta firme de electricidad.

SMR: tecnología moderna, segura y adaptada a países emergentes

Los SMR, reactores compactos, modulares y con sistemas de enfriamiento pasivo, son considerados por la industria global como la próxima gran infraestructura energética.

A diferencia de los reactores tradicionales, no dependen de bombas eléctricas para la refrigeración, lo que elimina el factor crítico que provocó accidentes como Chernóbil o Fukushima.

“La circulación del agua es natural. Son sistemas físicos, no mecánicos. Esto da un salto enorme en seguridad”, explica Molina.

Estados Unidos ya tiene tres modelos aprobados regulatoriamente y en fase de construcción, y son, por ahora, las tecnologías que Paraguay observa más de cerca.

El plan nacional: formación, industria y un ecosistema nuclear completo

Molina revela que el estudio de factibilidad ya está listo y que incluye una propuesta integral para desarrollar un ecosistema nuclear paraguayo, con tres pilares:

  1. Formación de talento local

Aunque solo una pequeña fracción del personal de un reactor son ingenieros nucleares, la operación depende críticamente de mecánicos, mecatrónicos, civiles, electrónicos y técnicos especializados.

La ARRN y el Gobierno están cerrando acuerdos con:

  • Texas A&M University (EEUU)
  • Instituto Balseiro y Beninson (Argentina)
  • Instituciones brasileñas para cooperación en uranio y aspectos técnicos.

“La mayoría del talento ya existe en Paraguay. Sólo hay que especializarlo”, sostiene.

  1. Entrenamiento técnico-medio

Soldadores, torneros, plomeros y operadores deberán certificarse para cumplir normas nucleares, lo cual se hará en conjunto con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) argentina.

  1. Cultura de seguridad

El ministro es enfático: sin una cultura de seguridad nuclear y un regulador sólido, no hay proyecto viable.

“Nuestro trabajo es garantizar que todo se haga bajo estándares internacionales. La seguridad es lo primero y se crea con educación y transparencia”, afirma.

Impacto económico: empleo, industria y exportación eléctrica

Los SMR impulsan empleos directos e indirectos durante los 5 a 10 años de construcción, y luego en operación.

Más allá de eso, Molina destaca la llegada de la “economía del conocimiento nuclear”, que genera capacidades industriales y científicas de largo plazo.

El país también podría convertirse en un exportador regional de energía de alto valor agregado, especialmente ante la demanda de centros de datos e inteligencia artificial, una tendencia global que exige infraestructura eléctrica masiva y estable.

El uranio paraguayo: un recurso estratégico

Paraguay posee reservas certificadas de:

  • 500 toneladas en Yuty, y
  • 000 toneladas en Coronel Oviedo.
  • Proyecciones geológicas estiman hasta 100.000 toneladas en toda la región Oriental.

La empresa Uranium Energy Corp trabaja en prospección avanzada, aunque enfrenta un litigio pendiente con el Viceministerio de Minas y Energía. El método de extracción utilizado, similar al aplicado en Texas, permite recuperar el uranio con bajo impacto ambiental, mediante un proceso de circulación de agua que “limpia” el suelo.

La ley actual prevé 8% de royalties para el país por la explotación del mineral.

Financiamiento: la banca internacional mira a los SMR

Aunque los proveedores no divulgan públicamente costos específicos, algo habitual en el sector nuclear, Molina confirma que existen líneas de financiamiento extremadamente favorables:

  • Banco Mundial: créditos blandos para proyectos de bajas emisiones.
  • Exim Bank de Estados Unidos: préstamos a 30 años con inicio de pago un año después de la primera generación eléctrica.

Esto convierte a los SMR en proyectos financieramente viables para países emergentes.

El siguiente paso: un marco legal moderno

Si el Paraguay decide avanzar, deberá actualizar su legislación para permitir:

  • La venta de energía nuclear al sistema eléctrico,
  • La participación del sector privado,
  • La creación de un ente regulador eléctrico especializado.

La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) seguiría siendo el comprador principal, pero el Gobierno buscaría atraer inversión extranjera directa.

“El rol del Estado será garantizar reglas claras y seguridad. El inversionista vendrá solo si confía en nosotros”, concluye Molina.

Superar el miedo y apostar por el futuro

El ministro reconoce que la energía nuclear todavía despierta temores en parte de la ciudadanía, alimentados por desinformación.

“Si hubiéramos pensado que no podíamos operar Itaipú, nunca la habríamos construido. Paraguay tiene talento, instituciones y socios para hacerlo bien”, remarca el alto funcionario.

Con una planificación sólida, cooperación internacional y una visión de largo plazo, Paraguay podría estar entrando en una de las decisiones estratégicas más importantes de su historia energética.