Ciudad del Vaticano.-El Papa León XIV subrayó este miércoles en la audiencia general en el Vaticano que «el clamor por la paz y la armonía surge de todas partes del mundo, especialmente de los pueblos afligidos por la guerra».
El Pontífice lanzó su nuevo pedido por la paz al recordar que hoy el catolicismo celebra a la Virgen de Fátima, en Portugal, «un lugar tan querido, que hoy congrega peregrinos de los cinco continentes: su presencia es signo de la necesidad de consuelo, unidad y esperanza de los pueblos de nuestro tiempo».
«Encomendamos al Inmaculado Corazón de María el clamor por la paz y la armonía que surge de todas partes del mundo, especialmente de los pueblos afligidos por la guerra», afirmó el Papa.
Durante la catequesis de la audiencia, León XIV recordó que el Concilio Vaticano II «nos dejó una enseñanza clara sobre el lugar singular reservado a la Virgen María en la obra de la Redención.
Recordó que el único mediador de la salvación es Jesucristo y que su Santísima Madre ‘de ninguna manera oscurece o disminuye esta única mediación de Cristo, sino que muestra su eficacia’».
«Laa bienaventurada Virgen, predestinada desde toda la eternidad dentro del designio de la encarnación del Verbo para ser la Madre de Dios, cooperó de un modo totalmente especial en la obra del Salvador, con su obediencia, fe, esperanza y ardiente caridad, para restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso se convirtió para nosotros en madre en el orden de la gracia’», agregó.
El Papa abordó en su catequesis el documento conciliar «Lumen Gentium» durante la catequesis de la audiencia general en la plaza San Pedro.
«En la Virgen María —destacó— también se refleja el misterio de la Iglesia: en Ella, el pueblo de Dios encuentra representados su origen, su modelo y su patria. En la Madre del Señor, la Iglesia contempla su propio misterio, no solo porque encuentra en ella el modelo de la fe virginal, de la caridad maternal y de la alianza esponsal a la que está llamada, sino también y sobre todo porque reconoce en ella su propio arquetipo, la figura ideal de aquello que está llamada a ser.
Como puede verse, las reflexiones sobre la Virgen Madre recogidas en la Lumen Gentium nos enseñan a amar a la Iglesia».
«Dejémonos entonces interpelar por este sublime modelo que es María, Virgen y Madre, y pidámosle —continuó— que nos ayude con su intercesión a responder a lo que se nos pide a través de su ejemplo: ¿vivo con una fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco en ella la comunidad de la alianza que Dios me ha dado para corresponder a su amor infinito? ¿Me siento parte viva de la Iglesia, en obediencia a los pastores dados por Dios? ¿Miro a María como modelo, miembro excelso y madre de la Iglesia, y le pido que me ayude a ser un discípulo fiel de su Hijo?».AnsaLatina.
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