Capaco advierte que cada tormenta expone la fragilidad estructural de las ciudades y paraliza la economía.
El gremio también alerta sobre una deuda estatal de unos US$ 600 millones con empresas constructoras y exige mayor inversión.
Las intensas lluvias ya no solo evidencian problemas climáticos, sino fallas estructurales profundas en Paraguay. La Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco) lanzó una dura advertencia sobre el estado de la infraestructura y su impacto directo en la economía y la calidad de vida.
La Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco) alertó que el país enfrenta un déficit en infraestructura que supera los US$ 30.000 millones, una brecha que se refleja con cada tormenta en calles colapsadas, ciudades paralizadas y ciudadanos expuestos a riesgos.
Desde el gremio sostienen que las lluvias no son el problema de fondo, sino la fragilidad de un sistema urbano que no responde a las necesidades actuales. Cada episodio climático vuelve a poner en evidencia la falta de inversión sostenida en obras clave para el desarrollo.
A este escenario se suma una deuda del Estado cercana a los US$ 600 millones con empresas constructoras, lo que, según Capaco, agrava aún más la situación al frenar la ejecución de proyectos y generar incertidumbre en el sector.
El impacto trasciende lo urbano. La falta de infraestructura adecuada también golpea a la economía, al dificultar la movilidad, afectar la productividad y elevar los costos para ciudadanos y empresas.
Ante este panorama, el gremio fue enfático: invertir en infraestructura no es una opción, sino una prioridad impostergable. En ese sentido, instó al Estado a cumplir sus compromisos, generar previsibilidad y apostar por obras que sostengan el crecimiento económico.
Finalmente, Capaco subrayó que el desarrollo del país depende directamente de su capacidad para construir infraestructura moderna y resiliente, advirtiendo que seguir postergando decisiones solo profundizará los costos sociales y económicos.


