La menor faena de hembras y la retención de vientres impulsan señales de recuperación en el sector. El Senacsa destaca un cambio de tendencia tras años de caída del hato ganadero.
La ganadería paraguaya muestra indicios de recuperación tras varios años de retracción. Con un stock actual de 12,7 millones de cabezas, el sector habría alcanzado su punto más bajo y comienza a proyectar un repunte sostenido, impulsado por ajustes productivos y mejores decisiones de manejo.
El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) informó que el país cuenta actualmente con 12.773.921 cabezas de ganado, cifra que, según autoridades del sector, representa el “piso” de la ganadería paraguaya.
Este nivel se ubica por debajo de los cerca de 14 millones de bovinos registrados entre 2012 y 2014, cuando el sector alcanzó su mayor expansión. La posterior caída estuvo vinculada a factores climáticos adversos y a un incremento en los niveles de faena, que redujeron progresivamente el hato.
Sin embargo, en los últimos meses comenzaron a observarse señales claras de recuperación. Uno de los principales indicadores es la disminución de la faena en el primer trimestre del año, que alcanzó unas 120.000 cabezas menos, de las cuales el 81% correspondió a hembras. Este comportamiento refleja una mayor retención de vientres, clave para la recomposición del stock ganadero.
A esto se suma un incremento en las categorías de crecimiento, como terneros y vaquillas, detectado durante el último periodo de vacunación antiaftosa, lo que refuerza las perspectivas de expansión del hato en los próximos años.
Pese a que al cierre de 2025 todavía se registró una leve caída del 0,4% —equivalente a unas 53.000 cabezas menos respecto al año anterior—, desde el Senacsa sostienen que el escenario actual marca un punto de inflexión.
En ese contexto, el alto nivel de cobertura sanitaria también respalda la recuperación: en el último ciclo de vacunación se inmunizó al 99,7% del ganado, es decir, más de 12,7 millones de animales.
Con estos indicadores, el sector ganadero se encamina a una nueva etapa de crecimiento, en la que la retención estratégica de animales y el fortalecimiento sanitario podrían ser determinantes para consolidar el repunte.