La Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) afirmó que la configuración del sector responde a factores productivos, economías de escala y exigencias sanitarias, y no a prácticas anticompetitivas.
Según el gremio, los indicadores muestran una reducción en la concentración del mercado entre 2023 y 2025, con el ingreso de nuevos frigoríficos y una mayor distribución de la faena.
La Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) sostuvo que la estructura del sector frigorífico en Paraguay responde principalmente a condiciones productivas y de inversión propias de una industria intensiva en capital. El gremio enfatizó que los indicadores de mercado no evidencian prácticas de concentración que afecten la competencia.
La CPC defendió la estructura actual del sector frigorífico y rechazó interpretaciones que sugieren la existencia de prácticas anticompetitivas en la industria. Según el gremio, la composición del mercado responde a factores estructurales propios de la actividad, como las altas inversiones requeridas, las economías de escala, la infraestructura compleja y el cumplimiento de estrictos estándares regulatorios.
En su análisis, la CPC señala que indicadores como el Índice Herfindahl-Hirschman (IHH) permiten describir la distribución de la participación entre los actores del sector, pero advierte que estos datos, por sí solos, no constituyen evidencia de conductas anticompetitivas ni de fijación arbitraria de precios.
El gremio compara esta dinámica con la de otras industrias intensivas en capital, como la del cemento o el complejo aceitero, donde la presencia de pocos actores responde a las barreras naturales de entrada y a la escala requerida para operar, sin que ello implique necesariamente distorsiones en los precios o en la competencia.
De acuerdo con el documento, la industria frigorífica presenta características similares. Entre ellas se destacan las inversiones significativas en infraestructura, tecnología y capacidades sanitarias, además de los volúmenes de producción necesarios para competir en los mercados internacionales. Estas condiciones, según la CPC, explican la estructura del sector con mayor precisión que la hipótesis de un supuesto poder discrecional para fijar precios al productor.
El gremio también sostiene que los datos disponibles muestran que la dinámica de precios se mantiene alineada con las referencias internacionales, reflejando un mercado expuesto a la competencia global y con mecanismos efectivos de transmisión de precios a lo largo de la cadena productiva.
En ese contexto, la CPC afirma que no existen barreras artificiales que limiten el ingreso de nuevos participantes al mercado. Por el contrario, señala que las restricciones existentes son inherentes a la naturaleza de la actividad frigorífica y están vinculadas a requisitos técnicos, sanitarios y de escala.
Como evidencia de la apertura del mercado, el gremio destaca la incorporación reciente de nuevos actores, entre ellos Frigorífico Los Lazos y Frigorífico La Victoria, lo que amplía la base de oferta y contribuye a una mayor diversificación del sector.
En términos de concentración, la CPC sostiene que el Índice Herfindahl-Hirschman muestra una tendencia a la reducción en los últimos años. El indicador para el conjunto de frigoríficos pasó de 2.263 puntos en 2023 a 1.986 puntos en 2025, ubicándose dentro del rango de concentración moderada conforme a los estándares internacionales.
Al ampliar el análisis e incluir a los mataderos, que representan entre el 7,3% y el 10,8% del total faenado, el índice desciende aún más, situándose en 1.695,7 puntos en 2025, un nivel cercano al umbral de un mercado no concentrado.
Finalmente, la CPC advirtió que propuestas orientadas a otorgar incentivos fiscales para promover la instalación de nuevos frigoríficos podrían distorsionar las condiciones de competencia. Según el gremio, este tipo de iniciativas parten de una interpretación incompleta de las barreras estructurales del sector, que responden a exigencias técnicas y sanitarias propias de una industria fuertemente integrada a los mercados internacionales.