La Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (Feprinco) advierte sobre corrupción visible, gasto ineficiente y decisiones “electoralistas” que frenan el desarrollo económico.
El sector privado cuestiona la falta de reformas estructurales, el manejo del Instituto de Previsión Social (IPS) y el uso de recursos públicos mientras crecen las desigualdades.
El presidente de turno de la Feprinco, Enrique Duarte acompañado de representantes del sector empresarial paraguayo, lanzó una crítica frontal al Gobierno y al Congreso, señalando que la falta de decisiones de fondo, el populismo y la persistencia de privilegios están comprometiendo el desarrollo económico y la calidad de vida de la población.
El sector empresarial elevó el tono contra la gestión pública al denunciar que, pese a algunos avances, el país sigue atrapado en problemas estructurales no resueltos que afectan tanto a las empresas como a la ciudadanía. “El prebendarismo galopante” y el “cálculo egoísta” de la política continúan frenando reformas clave, como la de la caja fiscal, que fue postergada por criterios “populistas” en el Parlamento.
Uno de los ejes más duros del documento apunta a la desigualdad en el sistema previsional, al que califican como una “burbuja de privilegios injustos” que discrimina al sector privado y a los trabajadores informales. A esto se suma la crítica directa a la clase política por sostener beneficios a costa del contribuyente, en un contexto donde la igualdad ante la ley no se cumple.
La denuncia también alcanza a la calidad institucional. Los empresarios advierten sobre una “degradación” en los ámbitos parlamentario y judicial, donde el uso de fueros y la impunidad en casos públicos reflejan una corrupción “visible y ofensiva”.
En materia económica, el manifiesto cuestiona el aumento de la presión tributaria sin mejoras en la eficiencia del gasto público. “No responde a un criterio de justicia cargar más impuestos mientras persiste el despilfarro”, sostienen, insistiendo en que el problema radica en la informalidad y no en quienes ya cumplen.
Otro punto crítico es el manejo del Presupuesto General de la Nación, al que califican de “imprevisor”, con supuestos irreales que derivan en recortes que afectan principalmente la inversión en infraestructura y el pago a proveedores.
El documento también arremete contra medidas calificadas como “caramelos políticos”, entre ellas propuestas laborales consideradas regresivas o populistas, que, según el sector, no atacan el problema de fondo: la generación de ingresos reales y sostenibles.
En el área social, el IPS aparece como uno de los casos más críticos. Los empresarios denuncian mala gestión, deudas y falta de cobertura efectiva, obligando a los aportantes a pagar de su bolsillo servicios básicos de salud. Incluso califican como “vergonzosa” la situación actual del sistema.
Finalmente, el presidente de Feprinco reclama reformas urgentes en transporte público, mayor previsibilidad regulatoria y la implementación efectiva de herramientas como el Registro Único Nacional. El mensaje es claro: sin decisiones “inmediatas, coherentes y transparentes”, el país seguirá postergando su desarrollo.
Finalmente Duarte cerró con una advertencia política: el sector empresarial está dispuesto a acompañar, pero exige una dirigencia “a la altura de los desafíos”, marcando un quiebre en el tono del diálogo con el Gobierno.


