Por Raúl Luraghi, director titular de la Caja de Valores del Paraguay (Cavapy).
El Gobierno paraguayo emitió, el 24 de febrero pasado, bonos en guaraníes y dólares en los mercados internacionales. Esta fue la tercera emisión de bonos soberanos en moneda doméstica y alcanzó un monto total de G. 6,5 billones (equivalente a US$ 1.000 millones), con una tasa de interés de 8,5% y un plazo inédito de 12 años, según informó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Por su parte, los bonos en dólares estadounidenses corresponden a una reapertura, por valor de US$ 300 millones y vencimiento en 2055.
Al analizar los detalles de esta incursión en los mercados externos, se la puede calificar como una colocación muy positiva para Paraguay. No solo por las tasas y los plazos obtenidos, sino porque consolida algo que es muy importante para la estrategia financiera del país: poder emitir en moneda local en los mercados internacionales.
Colocar deuda en guaraníes a nivel global ayuda a reducir el riesgo cambiario del portafolio de deuda pública y confirma que los inversores están dispuestos a asumir exposición directa a la economía paraguaya. Además, la reapertura del bono en dólares a 30 años sigue ampliando el perfil de vencimientos del soberano, lo que contribuye a una gestión más ordenada y previsible de la deuda.
Las emisiones del soberano cumplen un rol fundamental porque establecen referencias para todo el mercado. Cuando el gobierno de un país logra colocar deuda a determinados plazos y tasas, se va construyendo una curva que luego sirve para valorar el riesgo de empresas, bancos y otros emisores de dicho país.
En un contexto en el que la economía paraguaya mantiene buenas perspectivas de crecimiento, contar con esas referencias facilita que el sector privado pueda planificar futuras emisiones o acceder a financiamiento en el mercado global en mejores condiciones. Cabe recordar que la mencionada emisión de bonos soberanos se realizó semanas después de que el país obtuviera su segunda nota de calificación crediticia en grado de inversión, por parte de Standard and Poor’s, mientras que la otorgada por Moody´s data de julio del 2024 y Fitch Ratings mejoró la perspectiva de la nota BB+ de “estable” a “positiva” en octubre del 2025, a un paso de abandonar el grado especulativo también en esta escala.
En paralelo a la mejora del perfil financiero del país, también es clave fortalecer la infraestructura del mercado de capitales. En ese sentido, la Caja de Valores del Paraguay (Cavapy) tiene un rol importante como parte del sistema que asegura la custodia, el registro y la liquidación de los valores negociados en el mercado. El desarrollo de estos servicios con estándares más modernos contribuye a dar mayor transparencia, seguridad operativa y confianza, elementos que son fundamentales cuando se busca atraer a inversores institucionales y acompañar una mayor integración con los mercados internacionales.
Las perspectivas son alentadoras. El grado de inversión, sumado a emisiones soberanas que amplían las referencias de tasas y plazos, ayuda a que Paraguay sea más visible para los inversores internacionales. A partir de ahora, el desafío es seguir profundizando el mercado de capitales local, promoviendo más emisores privados y más instrumentos financieros. Si eso se logra, el mercado puede convertirse en una herramienta cada vez más relevante para canalizar ahorro hacia inversión productiva.