El segmento crece con fuerza desde 2020, con Brasil a la cabeza y una expansión sostenida en Paraguay, Argentina y Chile.
El avance responde a cambios en las preferencias de los consumidores y al impulso de envases reciclables como el aluminio.
En la foto: Tamires Silvestre, directora de Sostenibilidad de Ball en América del Sur.
El mercado del agua en lata muestra una expansión acelerada en América del Sur, en línea con nuevas tendencias de consumo que priorizan la sostenibilidad, la innovación y la economía circular.
El crecimiento de esta categoría se vincula a una transformación en los hábitos de consumo, en un contexto marcado por el cambio climático, la presión sobre los recursos naturales y una mayor conciencia ambiental. En este escenario, el tipo de envase adquiere un rol clave dentro de la cadena de valor de las bebidas.
El aluminio se posiciona como uno de los materiales más relevantes en este proceso debido a su alta capacidad de reciclaje. En Brasil, la tasa de recuperación de latas supera el 95% desde hace más de 15 años, mientras que en Argentina y Paraguay oscila entre el 80% y el 90%, y en Chile se sitúa en torno al 33%.
Además, el reciclaje de aluminio permite ahorrar aproximadamente el 95% de la energía necesaria para producir el metal primario, lo que contribuye a la reducción de emisiones y refuerza su papel dentro de modelos de economía circular.
En términos de mercado, el agua en lata ha sido uno de los motores del crecimiento del sector en Brasil, donde el volumen de envases de aluminio para bebidas aumentó 7,6% en 2024. Esta expansión también refleja una diversificación de categorías, con mayor protagonismo de bebidas no alcohólicas.
A nivel regional, la categoría muestra una evolución sostenida, con especial dinamismo en Brasil, donde registra una tasa de crecimiento anual compuesta del 100% desde 2020. Al mismo tiempo, se observa una mayor presencia en canales de retail, eventos y puntos de conveniencia, consolidándose como una opción para consumo fuera del hogar.
El fenómeno se enmarca en una tendencia global hacia envases más prácticos, innovadores y sostenibles, con consumidores que valoran cada vez más productos alineados con el bienestar y el cuidado ambiental.
Este avance también se relaciona con el fortalecimiento de iniciativas como la logística inversa y la responsabilidad extendida del productor, que incentivan el uso de envases con altos niveles de recuperación y reutilización.
En este contexto, el agua en lata se consolida como una alternativa que combina atributos de salud, sostenibilidad y eficiencia en el uso de recursos, en un mercado que continúa adaptándose a nuevas exigencias ambientales y de consumo.