La campaña de zafriña de soja y maíz avanza con ritmos distintos según la región, marcada por lluvias irregulares, altas temperaturas y retrasos en el calendario de siembra.
Productores reportan cultivos en diferentes etapas, desde germinación hasta desarrollo avanzado, mientras otros aún continúan sembrando, en un escenario climático que condiciona las expectativas de rendimiento.
La campaña de zafriña en Paraguay atraviesa una etapa desafiante marcada por siembras tardías, desarrollo desigual de los cultivos y una fuerte dependencia de las condiciones climáticas para consolidar su rendimiento. Según un informe de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), el comportamiento irregular de las lluvias y el retraso en la cosecha de la zafra principal modificaron el calendario agrícola en varias zonas productivas.
El reporte señala que la zafriña, principalmente de soja y maíz, se desarrolla actualmente bajo tres escenarios productivos diferentes en el campo. Mientras algunos cultivos ya alcanzan cerca de 30 centímetros y muestran buen desarrollo, otros recién se encuentran en etapa de germinación y en varias zonas los productores todavía continúan con la siembra.
Este panorama responde en gran medida a la irregular distribución de las lluvias, que se presentan de manera desigual entre departamentos e incluso entre localidades cercanas. A esto se suman las altas temperaturas propias de la temporada, lo que complica la implantación de los cultivos y genera incertidumbre en el proceso productivo.
De acuerdo con el informe difundido por la Unión de Gremios de la Producción (UGP), el retraso en la cosecha de la zafra principal desplazó el calendario habitual de siembra, agravando la situación debido a la escasez de humedad en el suelo.
En zonas del este de la Región Oriental, algunos chaparrones permitieron avanzar con una parte importante de la siembra, aunque todavía quedan áreas pendientes. Productores de Alto Paraná explicaron que las condiciones de humedad no permitieron sembrar inmediatamente después de la cosecha, lo que generó una implantación escalonada de los cultivos.
En el departamento de Itapúa, la situación también refleja dificultades. Allí la segunda campaña agrícola comenzó con entre 15 y 20 días de atraso, y muchos productores recién pudieron sembrar hacia finales del mes, mientras otros continúan realizando la siembra pese a los riesgos asociados a la falta de lluvias uniformes.
La falta de precipitaciones homogéneas provoca además germinación desuniforme en cultivos como sorgo, maíz y soja, lo que podría afectar el desarrollo posterior de las parcelas.
A pesar de estas dificultades, numerosos productores mantienen la apuesta por la zafriña debido a su importancia dentro del sistema productivo, tanto para la rotación de cultivos como para la generación de ingresos adicionales.
Además del componente económico, la zafriña cumple un papel estratégico en la conservación del suelo, ya que cultivos como el maíz o el sorgo aportan cobertura vegetal, materia orgánica y protección frente a la erosión.
El informe de la UGP también señala que las decisiones productivas dependen de la situación financiera de cada finca. Productores con mayor capacidad de inversión optan por cultivos de cobertura para mejorar la estructura del suelo, mientras que quienes enfrentan mayores costos de arrendamiento priorizan cultivos de renta para sostener la rentabilidad.
A este contexto se suman altos costos de insumos y precios bajos de algunos granos, factores que llevan a muchos agricultores a utilizar la zafriña como una oportunidad para generar ingresos que permitan cubrir parte de los costos operativos mientras esperan la próxima campaña agrícola.