Alianza entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y la Asociación Rural del Paraguay (ARP) busca abaratar costos, eliminar intermediarios y fortalecer al productor local.
El Gobierno impulsa un esquema de venta directa de carne vacuna en las ferias de la Agricultura Familiar, con precios más accesibles para el consumidor final. La iniciativa apunta a mejorar el poder de compra de los hogares y dinamizar la cadena productiva nacional.
La primera feria está prevista para el martes 31 de marzo desde las 06:00 en la Costanera de Asunción. Es para consumo familiar, hasta 5 kilos por persona y hasta agotar stock.
Los precios se detallan más abajo:
Cortes para la casa
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Bola de lomo: G. 48.000
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Carnaza blanca: G. 40.000
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Carnaza de segunda: Gs. 32.000
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Paleta: G. 43.000
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Peceto: G. 43.000
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Carne chica: G. 23.000
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Puchero: G. 18.000
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Falda: G. 26.000
Cortes parrilleros
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Tapa cuadril: G. 52.000
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Colita cuadril: G. 45.000
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Costilla en tira: G. 36.000
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Costilla popular: G. 28.000
El presidente Santiago Peña anunció que el Ejecutivo avanza en un programa para llevar carne vacuna directamente a las ferias de la Agricultura Familiar, con descuentos de al menos 25% frente a los precios del mercado tradicional.
La medida, articulada junto al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y la Asociación Rural del Paraguay (ARP), busca eliminar intermediarios y generar un canal más eficiente entre productores y consumidores. Según el mandatario, el objetivo es “acercar beneficios reales a las familias paraguayas” mediante el acceso a alimentos esenciales a menor costo.
El esquema también pretende consolidar un mercado más estable para los productores, garantizando la colocación de sus productos en condiciones más favorables. Desde el Ejecutivo destacan que esta política no solo impacta en el bolsillo del consumidor, sino que también fortalece la producción nacional y promueve el consumo interno.
En un contexto donde el precio de los alimentos sigue siendo un factor clave en la economía doméstica, la iniciativa apunta a convertirse en una herramienta concreta para aliviar el gasto familiar, al tiempo que impulsa la formalización y competitividad del sector cárnico.
El Gobierno apuesta así por un modelo de comercialización directa “del campo a la mesa”, con el doble objetivo de mejorar precios y revalorizar el trabajo del productor local.

