Capacidad ociosa impulsa la competencia en frigoríficos y expone debilidades del sector ganadero

La Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) sostiene que la capacidad instalada no utilizada no responde a prácticas anticompetitivas, sino que intensifica la puja entre industrias por mayor volumen de faena.

El gremio advierte que el verdadero cuello de botella está en la producción primaria, cuya falta de escala y previsibilidad limita el aprovechamiento pleno de la infraestructura instalada.

La CPC defendió la dinámica competitiva de la industria frigorífica y aseguró que la existencia de capacidad ociosa es una característica propia de un sector intensivo en capital, que incentiva la competencia y no la restricción de la demanda.

El gremio afirmó que la capacidad instalada ociosa en la industria frigorífica no constituye una señal de distorsión del mercado, sino un factor que impulsa la competencia entre empresas por asegurar mayor volumen de faena.

Según el comunicado, en un sector donde los costos fijos ya han sido absorbidos tras fuertes inversiones en infraestructura, tecnología y exigencias sanitarias, el objetivo económico de los frigoríficos es maximizar el uso de sus activos. En ese contexto, cada tonelada adicional procesada contribuye a mejorar la eficiencia y la rentabilidad.

El gremio rechaza las interpretaciones que vinculan la capacidad ociosa con una menor demanda de ganado. Por el contrario, señala que en escenarios de precios internacionales elevados, los frigoríficos tienden a aumentar sus compras para aprovechar oportunidades de exportación. Limitar la faena en un contexto favorable implicaría perder ingresos y participación de mercado.

Asimismo, la CPC destaca que la evidencia reciente muestra que, ante mejoras en los precios internacionales, la competencia por el ganado se intensifica y se traduce en una rápida mejora en los precios pagados al productor.

No obstante, el comunicado pone el foco en un problema estructural más amplio: la insuficiente productividad y previsibilidad del sector primario. Esta situación genera una brecha entre la capacidad industrial instalada y el volumen de animales disponibles para faena.

En ese sentido, el gremio sostiene que el desafío principal no radica en la competencia dentro de la industria, sino en la articulación entre los distintos eslabones de la cadena cárnica. Fortalecer la producción ganadera aparece como una condición clave para mejorar la competitividad del sector en su conjunto.

Finalmente, la CPC advierte sobre los riesgos de impulsar intervenciones en la estructura industrial sin sustento técnico. Según señala, este tipo de medidas podría distorsionar las señales económicas, afectar la eficiencia y debilitar la competitividad del país en mercados internacionales exigentes.

En conclusión, el gremio subraya que el camino para consolidar el posicionamiento del Paraguay en el comercio global de carne pasa por mejorar la productividad ganadera y aprovechar plenamente la infraestructura existente, en lugar de promover nuevas inversiones sin respaldo en la oferta.