El Gobierno prepara una ley para limitar el uso de reservas facultativas y evitar que se postergue el pago de impuestos a utilidades.
Orué asegura que no se trata de un nuevo tributo, mientras la recaudación cae en torno a US$ 600 millones por efecto del tipo de cambio.
El Gobierno avanza en un ajuste clave dentro del sistema tributario. La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) y el Ministerio de Economía trabajan en una normativa que busca ordenar el uso de las reservas empresariales, en medio de una caída en la recaudación y señales de elusión fiscal.
El director de la DNIT, Oscar Orué, confirmó que se encuentra en elaboración un proyecto de ley que regulará las reservas facultativas de utilidades, ante lo que calificó como un uso abusivo por parte de algunas empresas para evitar el pago de impuestos.
Según explicó, la legislación vigente obliga a las compañías a definir cada año si distribuyen sus utilidades o las capitalizan. Sin embargo, se detectó que varias firmas optan por mantener esos fondos en reservas durante varios ejercicios, con el objetivo de diferir el pago del impuesto a los dividendos.
“Estamos haciendo un proyecto de ley porque vemos que hay un abuso de esta figura”, sostuvo Orué, al tiempo de advertir que la práctica constituye una forma de elusión tributaria.
La iniciativa en estudio establecerá límites concretos. Entre ellos, se prevé que las empresas no puedan mantener indefinidamente las utilidades en reserva. Por ejemplo, si los fondos permanecen tres años sin distribución ni capitalización, en el cuarto año deberán definirse obligatoriamente.
El titular de la DNIT insistió en que la medida no implica la creación de un nuevo impuesto, sino la aplicación más estricta del esquema vigente. Actualmente, la distribución de dividendos paga una tasa del 8% para residentes y del 15% para no residentes, mientras que la capitalización queda exenta.
“Lo que buscamos es cerrar una brecha de elusión, no crear un nuevo tributo”, enfatizó.
Impacto del tipo de cambio
En paralelo, Orué advirtió que la recaudación tributaria se ve afectada por factores externos, especialmente el tipo de cambio. La apreciación del guaraní, cercana al 18% frente al dólar, generó un impacto estimado en US$ 600 millones.
Esto se explica porque las importaciones, que se registran en dólares, pierden valor al ser convertidas a moneda local, reduciendo así la base imponible.
“El impacto más grande viene por ese lado”, señaló.
Asimismo, el funcionario anticipó que el encarecimiento de los fletes internacionales, impulsado por conflictos geopolíticos, podría afectar el comercio exterior y generar nuevas presiones sobre la recaudación.
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