Madrid, 15 mar (EFECOM).- La Fed, el BCE y el Consejo Europeo se reúnen esta semana en un contexto de elevada volatilidad e incertidumbre por la guerra de Irán, con los precios de la energía disparados y la amenaza en el horizonte de una nueva crisis inflacionaria ante la que habrá que decidir si se cambia el rumbo de los tipos de interés.
La Reserva Federal estadounidense inicia el martes su reunión de dos días con una nueva incógnita encima de la mesa: las consecuencias que puede tener el bloqueo para la salida de hidrocarburos y otras mercancías clave del golfo Pérsico, en un momento en el que la subida de precios por la política arancelaria de la administración Trump parecía empezar a disiparse.
Al respecto, el director de política monetaria estadounidense en la unidad de banca de inversión de Natixis SA, John Briggs, ha explicado que «la preocupación por el impacto inflacionario del petróleo ha llevado a los mercados a descartar la posibilidad de que la Fed recorte (tipos de interés) solo una vez este año, y actualmente la expectativa está justo por debajo de un recorte (en 2026)».
En este mismo sentido, el director de inversiones de ATL Capital, Ignacio Cantos, ha insistido en que «el mercado asigna probabilidad cero a bajada de tipos» y ha recordado que la reunión de la Fed es «importante» porque incluye previsiones macro tanto de inflación como de crecimiento, por lo que habrá que ver si «hay ajustes al alza en el caso de la inflación por el conflicto».
También se analizará cómo repercute el conflicto en la inflación y el crecimiento de la zona del euro en la reunión del jueves del Banco Central Europeo (BCE), en la que se espera que se mantenga el precio del dinero en el 2 %, un nivel en el que está desde junio del año pasado.
Los mercados de futuros ya descuentan que el BCE va a subir sus tipos de interés más de una vez este año, la primera en julio, después de que algunos miembros de su Consejo de Gobierno se hayan mostrado preocupados por el impacto de la subida de los precios de la energía en la inflación.
Diferente opinión la del economista jefe de Commerzbank, Jörg Krämer, quien prevé que los tipos de interés se mantendrán este año sin cambios porque a su juicio es probable que la guerra sea corta, que el estrecho de Ormuz sea navegable de nuevo y que la inflación suba hacia el 3 % en marzo pero vuelva a bajar rápidamente.
En Bruselas foco estará en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se celebrará el jueves, con un papel prominente de los debates sobre la competitividad del bloque y en concreto de los precios de la energía.
Los Veintisiete ya tenían marcada la cita en rojo antes de los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la posterior respuesta de Teherán, pero este debate ha ganado ahora más relevancia y sin duda el protagonismo caerá sobre la energía.
Precisamente, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha prometido acudir a este encuentro con ideas para atajar la volatilidad de los precios de la energía, entre ellas un posible tope al precio del gas o la flexibilización de las ayudas de Estado para que los países puedan aliviar las facturas de hogares y empresas si lo desean.
Estas opciones que maneja la UE son, según el analista de Oxford Economics Ángel Talavera «más una señal de preparación en caso de que la situación empeore mucho que de una posibilidad sería en este momento».
La actualidad también pasa por el Banco de Pagos Internacionales (BPI), que el lunes publica su informe trimestral de marzo en el que analiza los fuertes movimientos en los mercados desde que Israel y EEUU atacaron a Irán el pasado 28 de febrero. EFECOM