Silencio de rieles, memoria viva: el puente ferroviario del Pirapó

Caazapá, Agencia IP.- Sobre el cauce del río Pirapó, entre los distritos de Yuty y Yegros, se alza una de las estructuras más imponentes y silenciosas del patrimonio ferroviario paraguayo: el histórico puente ferroviario «Fierro Punta» construido en 1909 por la empresa estadounidense American Bridge Company, con piezas fabricadas en Nueva York. A más de un siglo de su inauguración, la obra continúa desafiando al tiempo, convertida hoy en un atractivo turístico y en un testimonio tangible de una época clave para el desarrollo del país.

Silencio de rieles, memoria viva: el puente ferroviario del PirapóHoy, quienes llegan al lugar destacan la experiencia única que ofrece el puente. Según comentarios registrados en Google Maps, los visitantes valoran las vistas increíbles, la posibilidad de cruzarlo a pie, en bicicleta o incluso en vehículo, y la tranquilidad que envuelve al entorno.

Con 330 metros de largo, el puente formó parte del estratégico itinerario ferroviario Asunción-Encarnación, una línea que durante décadas fue arteria fundamental para la integración territorial, el comercio y la vida social del Paraguay. Ubicado a unos 260 kilómetros de Asunción, el sitio se alcanza tras aproximadamente cuatro horas y media de viaje, ingresando por un camino de tierra de cerca de ocho kilómetros desde la ruta 8 Dr. Blas Garay. En épocas de lluvias recientes, el acceso se vuelve intransitable para vehículos bajos, lo que añade un componente de aventura al recorrido.

Hoy, quienes llegan al lugar destacan la experiencia única que ofrece el puente. Según comentarios registrados en Google Maps, los visitantes valoran las vistas increíbles, la posibilidad de cruzarlo a pie, en bicicleta o incluso en vehículo, y la tranquilidad que envuelve al entorno. La atmósfera escénica del río y la estructura de hierro convierten la visita en un encuentro íntimo con la historia y la naturaleza.

Más allá de su atractivo visual, el puente del Pirapó remite a un tiempo en el que el ferrocarril era motor del progreso y de la cohesión social. Así lo recuerda el doctor Máximo Moreno Maldonado en su libro «Fulgencio Yegros, tierra amiga, culta, cosmopolita y gentil», al describir el impacto del tren en la vida económica y social de la región: «El ferrocarril fue un factor gravitante en el desarrollo sostenido de Yegros, por la intestación, para expandir su economía, para transportar sus productos, naranja 200 vagones por año, miel para Troche, caña dulce a Iturbe y Tebicuarymi, yerba, madera, cencia de petit grain, algodón, ganado vacuno, vino, caña, licores, etc. Y los comercios locales se abastecían de diversos rubros los cuales llegaban embarcados y con arancel acuesible y por otro lado el placer de viajar, poder recorrer de un vagon a otro, entablar amistad o pasar al comedor al escuchar “ya está el menu”, rica comida, buen vino y fria cerveza, pero gozando del paisaje y ser coparticipe de la algarabía, de un ambiente de verdadera fiesta patronal con la llegada a las estaciones, algo que quedará impregnado en muestras retinas por siempre».

En épocas de lluvias recientes, el acceso se vuelve intransitable para vehículos bajos, lo que añade un componente de aventura al recorrido.

El ferrocarril también fue escenario de los momentos más dramáticos de la historia nacional. El mismo autor evoca, con crudeza, las imágenes ligadas a la Guerra del Chaco y al posterior abandono del sistema ferroviario: «Pero hablando de reminiscencias, el ‘Tren con banderas’ llevando a los llamados a defender la Patria en el Chaco o traerlos de vuelta victoriosos o, lo peor, muertos. El flujo y reflujo de pacientes graves y, por último, ante la insensibilidad de los gubernantes de turno, 27 ciudades importantes, miles de operarios cesantes, 1.500 pasajeros de término medio por recorrido, miles de toneladas de carga, frutos del sudor de millones de paraguayos, se vieron sorprendidos con el cierre definitivo».

Hoy, el puente ferroviario del Pirapó ya no escucha el silbato de las locomotoras, pero sigue en pie como símbolo de una memoria colectiva, del esfuerzo de generaciones y de un Paraguay que supo conectarse a través del hierro y el riel. Entre Yuty y Yegros, la estructura permanece como un monumento silencioso, invitando a mirar el pasado para comprender el valor del patrimonio que aún resiste en el paisaje nacional.

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