Por Alexandre Perini , economista y analista financiero
Paraguay es un país que se distingue por su abundante riqueza natural y su enorme potencial en energías renovables. Cuando hablamos de energías alternativas, muchas veces pensamos en la electricidad de represas o los paneles solares. Sin embargo, existe una fuente energética que ha permanecido algo en segundo plano, pero que podría jugar un papel clave en el desarrollo sostenible del país: la biomasa.
La biomasa es, en términos simples, toda materia orgánica que puede ser utilizada para generar energía. Esto incluye residuos agrícolas como cáscaras de mandioca, bagazo de caña de azúcar, restos de madera y hasta residuos domésticos o animales. Al ser quemada o transformada en biogás, esta materia se convierte en electricidad, calor o combustible, ofreciendo una alternativa sostenible a los combustibles fósiles.
En Paraguay, la biomasa no es solo una idea teórica. El país cuenta con un sector agrícola muy dinámico que produce enormes cantidades de residuos. Por ejemplo, cada año se generan toneladas de residuos de soja, maíz, caña de azúcar y arroz. Tradicionalmente, estos restos se dejaban descomponer en los campos o, peor aún, se quemaban, contribuyendo a la contaminación y al desperdicio. La transformación de estos subproductos en energía no solo reduce el impacto ambiental, sino que abre nuevas oportunidades económicas.
Ventajas de la biomasa
Una de las mayores ventajas de la biomasa es su sostenibilidad. A diferencia de los combustibles fósiles, que se agotan y dañan el medio ambiente, la biomasa proviene de materiales que se regeneran constantemente. Esto la convierte en una fuente de energía renovable confiable.
Además, su utilización contribuye a reducir la contaminación. Por ejemplo, cuando los residuos agrícolas se queman de manera descontrolada, se liberan grandes cantidades de CO₂ y partículas contaminantes. Convertidos en energía mediante procesos controlados, esos mismos residuos pueden producir electricidad con menores emisiones y aprovechar al máximo su potencial energético.
Otra ventaja clave es la generación de empleo y desarrollo local. Las plantas de biomasa requieren recolección, transporte y procesamiento de materia prima, lo que crea oportunidades de trabajo en zonas rurales. En un país donde gran parte de la población depende de la agricultura, esto representa un beneficio social directo, además de económico.
Biomasa y economía circular
La biomasa también encaja perfectamente en el concepto de economía circular, que busca aprovechar los recursos al máximo y reducir los residuos. En lugar de desechar los restos agrícolas o forestales, estos se transforman en energía, fertilizantes o incluso bioplásticos. Este enfoque no solo cuida el medio ambiente, sino que también genera valor agregado para productores y empresas locales.
Por ejemplo, una planta que utilice bagazo de caña de azúcar puede generar electricidad para la industria azucarera y vender el excedente a la red eléctrica nacional. Al mismo tiempo, los residuos de la producción de biogás pueden volver al campo como fertilizantes orgánicos, cerrando un ciclo virtuoso de aprovechamiento.
Desafíos que enfrenta Paraguay
A pesar de su gran potencial, el desarrollo de la biomasa en Paraguay enfrenta algunos desafíos. El primero es la inversión inicial. Las plantas de biomasa requieren infraestructura especializada, desde molinos y calderas hasta sistemas de almacenamiento y transporte de residuos. Aunque el retorno de inversión puede ser atractivo a mediano y largo plazo, muchas empresas y emprendedores aún ven estos costos como un obstáculo.
Otro desafío es la conciencia y capacitación. Muchos productores desconocen que sus residuos pueden ser transformados en energía. Sensibilizar a la sociedad, ofrecer capacitación técnica y promover políticas de incentivo son pasos necesarios para que la biomasa se convierta en una alternativa real y masiva.
Además, es importante desarrollar marcos regulatorios claros. Si bien Paraguay cuenta con leyes de promoción de energías renovables, la implementación específica para biomasa aún es limitada. La creación de incentivos fiscales, créditos blandos y programas de cooperación público-privada podría acelerar el desarrollo del sector.
Casos de éxito y oportunidades
A nivel regional, existen ejemplos inspiradores. Brasil, vecino y socio comercial de Paraguay, ha logrado integrar la biomasa en su matriz energética de manera significativa, principalmente con caña de azúcar y residuos forestales. Esto demuestra que con políticas adecuadas, inversión y visión estratégica, Paraguay podría replicar e incluso adaptar estos modelos a su realidad.
Asimismo, el creciente interés por energías limpias en el mundo abre oportunidades de exportación de tecnología, know-how y productos derivados de la biomasa. Empresas paraguayas podrían convertirse en proveedoras de soluciones energéticas sostenibles, desde biogás hasta biocombustibles de segunda generación.
Biomasa y la vida cotidiana
Para el ciudadano común, la biomasa también tiene un impacto directo. Las comunidades rurales podrían contar con electricidad generada localmente, reduciendo la dependencia de combustibles importados y bajando costos. En zonas urbanas, los residuos orgánicos de mercados y hogares podrían ser transformados en energía o fertilizantes, cerrando un ciclo de aprovechamiento que beneficia a todos.
Además, el uso de biomasa puede complementar otras energías renovables. En Paraguay, donde la electricidad hidroeléctrica domina la matriz energética, la biomasa puede actuar como un respaldo flexible, garantizando suministro en épocas de baja generación hídrica o en localidades alejadas.
El camino hacia un Paraguay más verde
La biomasa ofrece una oportunidad única para Paraguay: unir desarrollo económico, sostenibilidad y bienestar social. Requiere visión estratégica, inversión inteligente y cooperación entre sector público, privado y comunidades. Pero sobre todo, requiere un cambio cultural: pasar de ver los residuos como desechos a reconocerlos como recursos valiosos.
Si Paraguay logra impulsar la biomasa de manera efectiva, no solo estará aprovechando un recurso natural abundante, sino que estará sentando las bases para un futuro más sostenible, innovador y equitativo. La energía que brota de la naturaleza tiene el poder de transformar la vida de las personas, las economías locales y la salud del planeta. Solo hace falta tomar el primer paso.
Alexandre Perini
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