Ilda Zárate es una señora muy puntillosa con sus controles médicos anuales. Ella destinaba un mes del año para realizar sus respectivos exámenes. La semana anterior había ido a su ginecólogo de cabecera para pedirle la orden respectiva. Con ese documento, fue a la secretaría de una conocida empresa de medicina prepaga de Asunción, en la que ella era asegurada, a fin de realizar los acostumbrados trámites de visación.
Luego de las diligencias previas, la secretaria del seguro médico, procedió a consignar los ítems mencionados en la orden del facultativo.
Luego de unos minutos, la secretaria le pasó el documento diciéndole: