Jaime Gilinski recibe doctorado honoris causa y llama a “soñar en grande”

El empresario colombiano Jaime Gilinski recibió un doctorado honoris causa del Georgia Institute of Technology, universidad en la que se graduó como ingeniero industrial en 1978. Durante la ceremonia, repasó su trayectoria personal y empresarial y dejó a los graduandos un mensaje centrado en la ambición, la disciplina, la integridad y la responsabilidad social.

Gilinski, presidente del Grupo Gilinski y CEO de Grupo Nutresa, es además el principal accionista y controlador de Banco GNB, entidad financiera con presencia regional y operaciones en Paraguay, Colombia y Perú.

El reconocimiento fue entregado durante la ceremonia de graduación de primavera de 2026 de la Facultad de Ingeniería de Georgia Tech, realizada en el Hank McCamish Pavilion, en reconocimiento a su trayectoria empresarial, su liderazgo en los sectores financiero y alimenticio y sus aportes al desarrollo económico y social en América Latina.

En su intervención, el empresario recordó su llegada a Estados Unidos hace casi cinco décadas como estudiante proveniente de Colombia y con un dominio todavía limitado del inglés. “Llegué con una maleta y un sueño que apenas podía expresar”, señaló al reconstruir los primeros pasos de una trayectoria que posteriormente lo llevaría a desarrollar negocios en distintos mercados internacionales.

Gilinski destacó que su paso por Georgia Tech fue determinante no solo por la formación técnica recibida, sino también por la manera de abordar problemas complejos. “Lo que realmente me enseñó esta universidad fue a mirar un sistema roto y encontrar la solución escondida dentro de él”, afirmó.

Luego de graduarse como ingeniero industrial en 1978, obtuvo un MBA de Harvard Business School en 1980. Al referirse a su formación académica, sostuvo que esta funcionó como una base para el desarrollo posterior de su carrera. “Mi título nunca fue el destino. Fue el fundamento”, expresó.

Una trayectoria con operaciones internacionales

Durante su discurso, Gilinski repasó parte de su recorrido empresarial y reconoció que estuvo acompañado por dificultades, errores y momentos de incertidumbre. Actualmente lidera negocios vinculados con la banca, la industria de alimentos y el desarrollo urbano.

Entre las operaciones mencionadas se encuentran la adquisición y dirección de Grupo Nutresa, el desarrollo de Panamá Pacífico, la expansión de operaciones financieras en América Latina y la compra de Metro Bank en Reino Unido. Sus compañías tienen operaciones en 20 países y emplean a cerca de 100.000 personas.

El empresario puso especial énfasis en la necesidad de pensar en grande y comenzar incluso antes de contar con todas las certezas. Según expresó ante los graduandos, el éxito puede comenzar con “un sueño que produzca nervios cuando se dice en voz alta”.

También abordó el impacto que tendrá la tecnología sobre las nuevas generaciones y sostuvo que los profesionales deberán utilizar esas herramientas para buscar soluciones a problemas vinculados con el acceso financiero, la seguridad alimentaria, la educación y la salud.

“La gente que triunfa no es la que espera a ver qué hará la tecnología por ella, sino la que toma las herramientas y decide qué hará con ellas”, afirmó.

Integridad, relaciones y responsabilidad social

Otro de los ejes de su intervención fue la importancia de preservar la integridad durante el desarrollo profesional. “Su reputación es el único activo que no puede reconstruirse una vez destruido”, sostuvo.

Gilinski compartió cinco recomendaciones con los graduandos: comenzar antes de sentirse completamente preparados, rodearse de personas más inteligentes, proteger la integridad personal, invertir en las relaciones humanas y definir el éxito bajo criterios propios, sin limitarlo al dinero o al reconocimiento externo.

El empresario también dedicó parte de su discurso a su esposa, Raquel, a quien definió como “la constante en cada ecuación”. Al hablar del lugar de la familia dentro de su trayectoria, afirmó que “todo lo que he logrado en los negocios tiene valor porque no me costó lo que más importa: mi familia”.

Asimismo, recordó programas de becas impulsados por su familia y proyectos relacionados con nutrición y salud para comunidades vulnerables, al destacar el papel de la educación y de la generación de oportunidades dentro de la responsabilidad empresarial.

Gilinski cerró su intervención con un mensaje dirigido a los nuevos profesionales: “Sueñen en grande, construyan sin descanso, den generosamente y nunca dejen de imaginar lo que el mundo podría llegar a ser”.