Banco San Miguel, una joya verde de Asunción que debe ser protegida

La Reserva Ecológica Banco San Miguel y Bahía de Asunción, considerada una joya verde de la capital del país, enfrenta desafíos por las ocupaciones ilegales y el manejo sostenible de los recursos naturales. La aplicación del plan de manejo es fundamental para garantizar su preservación.

La Reserva Ecológica Banco San Miguel y Bahía de Asunción representa una de las mayores áreas verdes de la ciudad, con un gran potencial en los ámbitos socioeconómicos, recreativos, culturales y naturales. Forma parte importante y significativa de los Humedales del Bañado Norte y del complejo hidrológico Paraná-Paraguay, que se inicia en Puerto Murtiño (del pantanal brasileño). 

El Banco San Miguel se encuentra ubicado en el Bañado Norte de la margen izquierda del Río Paraguay, a la altura de la ciudad de Asunción desde el antiguo cauce del riacho Caracará, proyectándose al oeste hacia el ex puerto de Asunción. Esta Reserva Ecológica se conforma de dos componentes: el Banco San Miguel y la Bahía de Asunción. Junto con el Bañado Sur, ambos forman el mayor cinturón verde de la capital del país, lo cual se configura en una verdadera joya verde.

La Bahía de Asunción y el Banco San Miguel constituyen una “Reserva Ecológica” de categoría IV de la Unión para la Conservación Mundial (UICN), al ser un refugio de especies de aves migratorias, de algunas especies casi- amenazadas y con problemas de conservación, y de una importante cantidad de especies de fauna.

Por su ubicación “ribereña” y otras características naturales, posee una gran importancia para la conservación de la biodiversidad de humedales y en especial las especies migratorias que paran ahí. La principal importancia regional del área es que representa un “punto de parada” para diversas aves migratorias que provienen de los EE. UU. y Canadá. Se convierte también en un paso de fauna con la Región Occidental y sus humedales relacionados, teniendo al río Paraguay como un corredor biológico natural.

Banco San Miguel, una „joya verde“ de Asunción que debe ser protegida

Banco San Miguel, una joya verde de Asunción que debe ser protegidaUn tesoro natural en la ciudad que sirve de refugio para aves migratorias.#LCNPy📺 pic.twitter.com/UxyYculLpr

— La Caja Negra (@CajaNegraPy) January 31, 2024

Es una de las pocas áreas protegidas establecidas por Ley, y la única con un modelo de cogestión: entre el Ministerio del Ambiente y la Municipalidad de Asunción. En ese sentido, en el año 2005 se promulgó la Ley N° 2.715 de creación de la Reserva Ecológica en las áreas de jurisdicción estatal (que comprende el espejo de agua y zonas inundables adyacentes) y la Municipal (que abarca el Banco San Miguel).

La normativa en cuestión establece el plan de manejo de la reserva y tiene como objetivo conseguir que el ecosistema que conforma el área mantenga sus características y funciones ambientales y por consiguiente contribuir a mejorar la calidad de vida de la población de Asunción.

Respecto a la ocupación del sitio, existen algunas ocupaciones que cuentan con permisos de ocupación otorgadas anteriormente por la Municipalidad, cuya vigencia ya está caducada. Solo el Club Mbigua tiene título de propiedad. En tanto que, con relación a las demás ocupaciones, algunas tienen cesiones de derechera antiguas no válidas y las restantes son ocupaciones ilegales.

De acuerdo con la ley 2715, todas aquellas instalaciones no reconocidas por la Municipalidad de Asunción deberán contar con un Plan de Abandono del sitio. Para ello, establece que debe revisar con el MADES las licencias ambientales otorgadas a las mismas, para dar inicio también a los procesos de abandono y cierre de actividades en la reserva. 

Con relación a las actividades que se pueden realizar en el sitio, solo se permiten las que están estrictamente vinculadas a la pesca tradicional de las poblaciones ribereñas y las acciones de reforestación debidamente autorizadas por las autoridades.

Mientras que, entre las prohibiciones figuran la cría de animales, la instalación de nuevos asentamientos humanos, nuevas actividades industriales, y aquellas que ya se encuentren en distintas zonas de la reserva deben contar con Declaración de Impacto Ambiental al día y con un Plan de Abandono a corto y mediano plazo (de 5 y 10 años como máximo). Tampoco está permitido instalar un puerto comercial para barcos de mediano a gran calado, astilleros, caleras, ni tampoco se pueden quemar residuos en el lugar. Todo esto con el fin de preservar este tesoro natural que se encuentra en plena ciudad de Asunción.

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